Entrenamientos

No pierdas tiempo estirando, movete mejor y gana flexibilidad.

En el post anterior hablamos de los peligros que implica tener un cuerpo rígido, o con limitaciones de movimientos y la generación de compensaciones. Terminamos nombrando que para mejorar este tipo de problemas lo ideal es comenzar a enfocarnos en mejorar nuestra movilidad, antes que estirar para ganar flexibilidad.

Profundicemos un poco más en estos dos conceptos que parecen similares.

El hecho que podamos alcanzar a colocar nuestras articulaciones en una posición o ángulo extremo habla de nuestra flexibilidad; esto no quiere decir que logremos llegar, movernos o al menos aguantar en esa posición sin ayuda de una fuerza externa, considerando fuerza externa inclusive a la gravedad o alguna otra parte de nuestro cuerpo fuera de la acción tirando o empujando, como brazos o piernas.

Alcanzar posiciones en las que no puedo tener el control de mi cuerpo, con músculos extremadamente relajados en general es poco útil para una vida normal. Una tensión muscular adecuada nos da una mejor estabilidad articular, y la capacidad de acumular y desplegar mejor la energía elástica a la hora de movernos.

Por muy impresionante que se vea alcanzar estas posiciones; sólo nos sirve para ver televisión.

Ser móvil o tener movilidad es un concepto más amplio y completo que el de ser flexible. Requiere un nivel mínimo de flexibilidad, pero como herramienta hacia un cuerpo que se mueve correctamente y no como objetivo. Ahora no contar con ese mínimo de flexibilidad es un problema serio, por ejemplo no poder tocar la punta de los pies sin mantener las rodillas extendidas. La flexibilidad es importante pero sólo como medio para mejorar la calidad de los movimientos, de hecho ejercitando la movilidad, rehabilitamos músculos extremadamente acortados y los mantenemos flexibles.

Ahora que ya sabemos lo que es flexibilidad veamos a que nos referimos con movilidad. Si queremos reconocer patrones de buena movilidad en nuestro cuerpo (o de alguien más), o si ciertas prácticas o ejercicios se enfocan en ganar movilidad; hay que reconocer las siguientes características:

Debemos tener conciencia plena de lo que estamos haciendo, es decir, manejar la información precisa de lo que sucede con nuestro cuerpo en esa posición y hacía donde pretendemos proyectar, de esta forma ajustamos tensiones y distribuimos pesos. Esto es algo que sólo nosotros podemos saber y utilizar porque cada cuerpo es diferente, con sus facilidades y dificultades.

Debemos estar en todo momento activos, tener el control de las acciones. Nosotros elegimos como seguir avanzando, cuando parar o cuando retroceder. El control es nuestro, no de la gravedad y mucho menos de alguien que nos intenta ayudar.

Debemos poder ejercer fuerza en la posición o en el movimiento que estemos ejecutando. Si bien este concepto va muy de la mano con el control, ejercer una fuerza es un escalón más que simplemente controlar, recordemos que pretendemos movernos mejor y en la vida real nos movemos con inercias o pesos de objetos externos además de nuestro propio peso.

Debemos alcanzar extremos del rango de movimiento de una o varias articulaciones, de esta manera los músculos que actúan se acortan o se estiran de forma extrema.

Entonces resumiendo, cuando hablamos de ejercitar movilidad es necesario movernos (o aguantar una posición) de forma consiente, bajo nuestro control y haciendo fuerza dentro de un patrón de movimientos donde llegamos a nuestros extremos personales cuando los músculos están alargados o acortados a tope.

En conclusión entrenar movilidad no es más que un entrenamiento de fuerza, sólo que situado en los extremos del rango de movimiento. De esta manera una dominada podría ser un ejercicio de movilidad de escápulas si se enfoca en ganar fuerza y controlar los movimientos en las posiciones de brazos completamente estirados y completamente flexionados, lógicamente manteniendo la retracción escapular y entendiendo siempre que la idea es progresar en el rango de movimiento. Si lo que pretendemos es ganar flexibilidad de isquiotibiales, contamos con los molinos con kettlebell o aún más fácil útil el conocido ejercicio buenos días, asegurándonos de llegar a los extremos donde mantenemos la columna neutra y concentrándonos en el movimiento de la cadera, siempre progresando poco a poco en la profundidad de la flexión.

Finalizando, entrenar movilidad en lugar de estiramientos, es más eficiente porque le estamos enseñando a nuestro cuerpo que en ciertos rangos somos fuertes y capaces de tener el control, de esta manera lo estamos “educando” para que no tense la musculatura en forma de autoprotección (flexibilidad gratis), y como todo entrenamiento de fuerza no es necesario hacerlo a diario sino dos o tres veces a la semana, evitando perder tiempo estirando músculos de manera estática durante horas.

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